Recorrí
mas de un inmenso océano por los aires, flotando en una gran nostalgia entre
arcoiris de sonrisas. Cada una de ellas irradiaba luz encendiendo la bombilla
de cristal que sostenía en mi pecho. Cada sonido de risa me daba una brisa
fuerte impulsando mi largo vuelo hacia un extraño y conocido lugar.
por un
instante olvide aquel hombre y su melodiosa voz. Era como si cada centimetro acercándome
al destino. y mis lágrimas chocaran con el aire pegando fuertemente contra mis ojos. Mientras
la gravedad les impedía caer.
Tal vez era la misma luz que alejaba la sombra de
mi mente.
Aun
las palabras se caían rotas al recordar ese vuelo.
Al
verme tocar el suelo con mis pies descalsos puedo volver a sentirme
extrañamente perdida. Dude de la expresión: “por fin llegué.”
No se si era lo
que mas quería?.
Al llegar ese 10 de noviembre. Mañana ya un mes. No quería ni
recordar esa fecha. Se había sumado una fecha mas a la nostalgia.
Nadie
esperaba verme. Palabras como por que regresaste? Te hubieras quedado? Me hacían
dudar de lo que se decía que era mi hogar. Era como flotar en una tabla en
medio del mar y que las cuerdas que creías te jalarían de pronto se volvieran
remos empujándote lejos.
Aun no encontraba el sentido a pesar de que
sabia quien era yo. Era una especie de traslado marciano como si alguna extraña
manopla me sacara de una bella película. Y me trasladara a una dimensión
extrañamente conocida y desconocida, familiar y ajena al mismo tiempo. Lo único que me era familiar era las cartas
cada mañana junto a mi cama. Y esa voz. La cual no era capaz de escuchar
completa por que rompía mis lágrimas cayendo silenciosamente por mi garganta.
Solo
guardaba mi caja de deseos ahí en un rincón. Esperándome cada diciembre. Como si
me incitara a abrirla.
La
sostuve con cuidado esperando respirar una fuerza en el ambiente. Levante la tapa y vi que había un cacho de
nueve con polvo dorado, una cornamenta de reno. Unas pequeñas huellas de pie y
una boca con una luna en la comisura.
Cada una tenia alma propia. Alma inmóvil e
intensa.
En
todo este tiempo no había llorado ni una sola lágrima despierta. Había habido
algunas noches que despertaba con los ojos secos. Tal vez no lloraba por que aun seguía una
parte dentro de esa película.
Pronto se que llegara a mis ojos la nieve y la
lluvia.
Algo
en mi sabe que el viento bueno vendrá con la luz de mi corazón. Y sabe que volveré
a lanzar la cuerda y alguien la tomara sin empujar.
Mientras
los recuerdos fríos se asomaban a la ventana. Y mis manos temían. Aislada por
sentirlos tome el pincel y mis acuarelas que aun que eran de agua. Temblorosa estire
la mano mientras delineaba los rasgos de unas figuras. Con el café descubrí un
par de ojos, con un tono rojizo vi una herida entre mis manos, con el azul
delinee un ángel sosteniendo un par de alas entre sus manos, una mariposa se
posaba en un circulo blanco lentamente. Una pluma caía de una gota de lluvia.
carmiña.
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